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lunes, 14 de marzo de 2022

Soneto de la dulce queja

 

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.


No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

¡Ay voz secreta del amor oscuro!

 ¡Ay voz secreta del amor oscuro!
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

El poeta pide a su amor que le escriba

 Amor de mis entrañas, viva muerte, 
en vano espero tu palabra escrita 
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.

El poeta dice la verdad

 Quiero llorar mi pena y te lo digo 
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores 
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

miércoles, 23 de febrero de 2022

LORCA VIDA Y OBRA

 Vida

Federico García Lorca nació en Fuentevaqueros (Granada) en 1898. En Granada inicia estudios de Música, Derecho y Letras que proseguirá en Madrid. Allí, en la famosa Residencia de Estudiantes, entabla amistad con poetas y artistas del momento. Su obra y su personalidad le otorgan pronto un lugar de excepción. En 1929-1930 reside como becario en Nueva York, que supuso una experiencia muy importante como veremos. En 1932 funda el grupo La Barraca, que lleva teatro clásico y moderno por los pueblos de España. Fue un poeta y autor teatral muy querido, pero también se granjeó fuertes enemistades y odios. Fue asesinado en agosto de 1936, al mes del comienzo de la Guerra Civil.

Personalidad

            Su personalidad nos ofrece una doble faz: una vitalidad y simpatía arrolladoras, unidas a un íntimo malestar, un dolor de vivir, un sentimiento de frustración.

Tema central

Por eso, en su obra, junto a manifestaciones de alegría y gracia, aparezca –como elemento obsesivo, central- el tema del destino trágico, la imposibilidad de realizarse, la frustración. Y la muerte como frustración máxima del ser humano.

Poética (Qué piensa sobre su poesía y cuáles son sus raíces)

            Él mismo dijo: “Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios –o del demonio-, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo…” Es decir, inspiración y trabajo consciente han de ir unidos. En su poesía conviven la pasión y la perfección, lo humanísimo y lo estéticamente puro. Y a esto se une sus profundas raíces populares. Lo popular y lo culto van también hermanados en su obra.

Sus primeras obras

            En 1921 publica Libro de poemas. La temática es variada, pero domina ya su hondo malestar: así, cuando evoca con nostalgia su infancia –“paraíso perdido”- o cuando habla con dolor de su “corazón roído de culebras”. Son testimonios de una tremenda crisis juvenil (relacionada, sin duda, con su homosexualidad).

            Compone después, paralelamente, tres libros: Poema del cante jondo; Canciones y Suites. Hay en ellos poesía “pura”, juego, ecos vanguardistas…, pero también nostalgias y temas trágicos. Lorca expresa su dolor de vivir a través del dolor que rezuman estos cantes “hondos”.

El Romancero gitano

            Se publica en 1928 y alcanza un gran éxito. En él canta a esa raza marginada: Lorca se confesó inclinado “a la comprensión de los perseguidos: del gitano, del negro, del judío…”

            Pero hay más: el mundo de los gitanos quedará convertido en un mito, cuyo significado es evidente: se trata del citado tema del destino trágico. En los romances aparecen personajes al margen de un mundo convencional y hostil, marcados por la frustración o la muerte: sus ansias de vivir se estrellan contra convenciones y trabas.

            Lorca ha proyectado sobre esos personajes sus grandes obsesiones.

            En este libro su estilo alcanza una primera cima. Es el punto más alto de esa repetida fusión de lo culto y lo popular. Y destacan también unas metáforas llenas de audacia.

Poeta en Nueva York

            El mundo neoyorkino produjo en Lorca una conmoción violenta. Lo definió con dos palabras: “Geometría y angustia.” Allí vio él las manifestaciones máximas del poder del dinero, la injusticia social, la deshumanización. Y estos son los grandes temas de Poeta en Nueva York.

            Los poemas son gritos de dolor y de protesta. Ahora, la frustración o la angustia ya no son sólo las del poeta: su “corazón malherido” ha sintonizado con millones de corazones malheridos.

            La conmoción espiritual y la protesta encuentran cauce adecuado en la técnica surrealista (aunque no pura). El versículo y la imagen alucinante le sirven para expresar un mundo absurdo, para comunicar visiones de pesadilla, para descargar su cólera.

            Lorca ha ampliado su mundo poético y ha renovado profundamente su lenguaje. Así ha alcanzado una nueva cima.

Últimas obras poéticas

            Tras Poeta en Nueva York, Lorca se dedicará preferentemente al teatro, donde canalizará su inquietud social. Su intimidad, en cambio, se encerrará en su lírica. En ella encontramos:

·        Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), otra de sus máximas creaciones, inspirada por la muerte del famoso torero. Consta de cuatro partes en las que se combina el acento popular y las imágenes surrealistas. Su intenso patetismo y maestría formal hacen del Llanto una de las más hermosas elegías de la literatura española.

·        Diván del Tamarit (1936), libro de poemas llenos de dolor, inspirados en la poesía arábigo-andaluza.

·        Sonetos del amor oscuro (1935-36), de los cuales conservamos once que son su última cumbre poética. En ellos expresa de forma muy profunda y personal, la gloria y el dolor de amar.

El teatro de Lorca

            Lorca alcanza, con Valle-Inclán, alturas no logradas por el teatro español desde el Siglo de Oro. Veamos los títulos más significativos:

o   Entre sus primeras obras destacan: Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores  y Mariana Pineda.

o   Teatro de vanguardia: El público (1930) y Así que pasen cinco años (1931).

o   Teatro sobre mujeres que viven pasiones frustradas que terminan en tragedia: Bodas de sangre (1933),  Yerma (1934) y su obra cumbre La casa de Bernarda Alba (1936).

Dos características generales:

-         El verso y la prosa se combinan en su teatro hasta que en su última obra (La casa de Bernarda Alba), se decanta por una prosa con gran fuerza poética y dramática.

-         El teatro es el cauce por donde aborda los problemas colectivos.

Significación y fama

            Lorca es ejemplo máximo de la superación de la poesía “pura”, pero aunando la humanidad de su poesía con una altura poética extraordinaria. Es también modelo de la fusión de lo culto y lo popular y de lo local con lo universal.

 

 

 

viernes, 11 de enero de 2019

LORCA. POEMAS


El lagarto está llorando


                                                A Mademoiselle Teresita Guillén
                                               tocando un piano de siete notas.

 El lagarto está llorando.                                  Un cielo grande y sin gente
La lagarta está llorando.                                   monta en su globo a los pájaros

  El lagarto y la lagarta                                     El sol, capitán redondo,
con delantaritos blancos.                                 lleva un chaleco de raso

  Han perdido sin querer                                   ¡Miradlos qué viejos son!
su anillo de desposados.                                 ¡Qué viejos son los lagartos!

  ¡Ay, su anillito de plomo,                               ¡Ay, cómo lloran y lloran,
 ay, su anillito plomado!                                  ¡ay! ¡ay! ¡cómo están llorando!
   
                                                                                           (Canciones)

Romance de la luna,luna


                                                A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua                                    El jinete se acercaba
con su polisón de nardos.                                tocando el tambor del llano.
El niño la mira mira                                          Dentro de la fragua el niño,
El niño la está mirando.                                    tiene los ojos cerrados.

En el aire conmovido                                       Por el olivar venían,
mueve la luna sus brazos                                 bronce y sueño, los gitanos.
y enseña, lúbrica y pura,                                  Las cabezas levantadas
sus senos de duro estaño.                               y los ojos entornados.                        

Huye luna, luna, luna.                                       ¡Cómo canta la zumaya,
Si vinieran los gitanos,                                     ay cómo canta en el árbol!
harían con tu corazón                                       Por el cielo va la luna
collares y anillos blancos.                                con un niño de la mano.

Niño, déjame que baile.                                    Dentro de la fragua lloran,
Cuando vengan los gitanos,                             dando gritos, los gitanos.
te encontrarán sobre el yunque                        El aire la vela, vela,
con los ojillos cerrados.                                     el aire la está velando.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.                                              (Romancero gitano)

Casida de las palomas oscuras


                                                           A Claudio Guillén

Por las ramas del laurel
van dos palomas oscuras.
La una era el sol
la otra la luna.
"Vecinitas", les dije,
"¿dónde está mi sepultura?"
"En mi cola", dijo el sol.
"En mi garganta", dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra por la cintura
vi dos águilas de nieve
y una muchacha desnuda.
La una era la otra
y la muchacha era ninguna.
"Aguilitas", les dije,
"¿dónde está mi sepultura?"
"En mi cola", dijo el sol.
"En mi garganta", dijo la luna.
Por las ramas del laurel
vi dos palomas desnudas.
La una era la otra
y las dos eran ninguna. 

                     (Diván del Tamarit)

Canción china en Europa


                                A mi ahijada Isabel Clara

La señorita                                                      Los grillos cantan
del abanico                                                     por el Oeste.
va por el puente                                              
del fresco río.                                                 

 Los caballeros                                                (La señorita,
con sus levitas,                                               va por lo verde.)
miran el puente
sin barandillas.

 La señorita                                                     Los grillos cantan
del abanico                                                     bajo las flores.
y los volantes
busca marido.

 Los caballeros                                                (Los caballeros
están casados                                                 van por el Norte.)
con altas rubias
de idioma blanco.                                                        (Canciones)

Mi niña se fue a la mar


 Mi niña se fue a la mar,                           ¿Quién mira dentro la torre
a contar olas y chinas,                              enjaezada de Sevilla?
pero se encontró, de pronto,                     Cinco voces contestaban
con el río de Sevilla.                                  redondas como sortijas.
                                                                                                             
Entre adelfas y campanas                         El cielo monta gallardo
cinco barcos se mecían,                            al río, de orilla a orilla.
con los remos en el agua                          En el aire sonrosado,                           
y las velas en la brisa.                               cinco anillos se mecían.
  
                                                                                      (Canciones)

Romance sonámbulo


Verde que te quiero verde.                              ¡dejadme subir!, dejadme
Verde viento. Verdes ramas.                           hasta las verdes barandas.
el barco sobre la mar                                      Barandales de la luna
y el caballo en la montaña.                             por donde retumba el agua
Con la sombra en la cintura                           
ella sueña en su baranda,                                           ****
verde carne, pelo verde,                                
con ojos de fría plata.                                    
Verde que te quiero verde                               Ya suben los dos compadres
Bajo la luna gitana,                                         hacia las altas barandas.
las cosas la están mirando                            Dejando un rastro de sangre.
y ella no puede mirarlas.                                Dejando un rastro de lágrimas.
                                                                          Temblaban en los tejados
            ****                                                         farolillos de hojalata
                                                                           Mil panderos de cristal,
Verde que te quiero verde.                              herían la madrugada
Grandes estrellas de escarcha,                                  
vienen con el pez de sombra                                      ****
que abre el camino del alba.                          
La higuera frota su viento                               Verde que te quiero verde,
con la lija de sus ramas,                                 verde viento, verdes ramas.
y el monte, gato garduño,                               Los dos compadres subieron.
eriza sus pitas agrias.                                     El largo viento, dejaba
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?         en la boca un raro gusto
Ella sigue en su baranda,                               de hiel, de menta y de albahaca.
verde carne, pelo verde,                                 ¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
soñando en la mar amarga.                            ¿Dónde está tu niña amarga?
Compadre, quiero cambiar                             ¿Cuántas veces te esperó!
mi caballo por su casa,                                  ¡Cuántas veces te esperara,
mi montura por su espejo                              cara fresca, negro pelo,
mi cuchillo por su manta.                               en esta verde baranda!
Compadre, vengo sangrando,                        
desde los puertos de Cabra.                                       ****
Si yo pudiera mocito,                                    
ese trato se cerraba.                                       Sobre el rostro del aljibe
Pero yo ya no soy yo,                                     se mecía la gitana.
ni mi casa es ya mi casa.                                Verde carne, pelo verde,
Compadre, quiero morir                                 con ojos de fría plata.
decentemente en mi cama.                             Un carámbano de luna
De acero si puede ser,                                    la sostiene sobre el agua.
con las sábanas de holanda.                          La noche se puso íntima
¿No ves la herida que tengo                           como una pequeña plaza.
desde el pecho a la garganta?                       Guardias civiles borrachos
Trescientas rosas morenas                             en la puerta golpeaban.
lleva tu pechera blanca.                                  Verde que te quiero verde.
Tu sangre rezuma y huele                              Verde viento. Verdes ramas.
alrededor de tu faja.                                        El barco sobre la mar.
Pero yo ya no soy yo,                                     Y el caballo en la montaña.
ni mi casa es ya mi casa.                               
Dejadme subir al menos                                               (Romancero gitano)
hasta las altas barandas,                               
               

ROMANCE DE LA PENA NEGRA*

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.

 Soledad: ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
Dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas. 
¡Soledad, qué pena tienes¡
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
  
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.

 ¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
 Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

 Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
La nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
 Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y de madrugada remota!

                       (Romancero gitano)
    

Canción del jinete


   En la luna negra
de los bandoleros
cantan las espuelas

Caballito negro
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

   ... Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas

Caballito frío
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

   En la luna negra
sangraba el costado
de Sierra Morena.

Caballito negro,
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

   La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.

Caballito frío,
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

   En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.

Caballito negro,
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

                               (Canciones)

LA AURORA


La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

     La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

     La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

     Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

     La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

                                                           (Poeta en Nueva York)